Pedro Figueredo y Cisneros nació en Bayamo el 29 de Julio de 1819 en el seno de una familia rica.
Perucho como era conocido popularmente, era abogado de profesión, pero la música y la literatura eran sus aficiones predilectas. Estudió en el convento de Santo Domingo en Bayamo, también cursó estudios en la Habana y en España, se graduó en leyes.
Funda “La Filarmónica” en 1851 junto a Carlos Manuel de Céspedes, es en este centro cultural donde se reunía con otros ilustres bayameses de la época como José Joaquín Palma, José María Izaguirre, Carlos Manuel de Céspedes, Juan Clemente Zenea, José Maria Izagirre y otros mas. Aquellas tertulias eran de carácter patriota, montaban obras teatrales que resaltaban la cubanía y el odio al colonialismo español. En 1852 tiene problemas con las autoridades españolas y en 1854 le obligan a fijar su residencia en la capital, en la Habana vive
controlado, pero en 1858 regresa a su Bayamo.
En Bayamo sigue teniendo problemas con los españoles, en 1851 es condenado a 14 meses de arresto domiciliario, en esa larga estancia en su casa constituye el Comité Revolucionario de Bayamo y estudia tácticas militares. Durante la madrugada del 14 de Agosto de 1867 compone la marcha guerrera “La Bayamesa” y fue tocada al piano esa misma noche por él y se ejecuta el 11 de Junio de 1868 durante las celebraciones de la fiesta religiosa del Corpus Cristi en la Iglesia San Salvador de Bayamo, bajo la dirección del maestro de obra, músico y director de orquesta Manuél Muñoz.
El 10 de Octubre de 1868 se pronuncia con Céspedes en La Demajagua y se incorpora al Ejército Libertador, donde alcanzó el grado de General.
El 20 de Octubre de 1868, durante la toma de la ciudad de Bayamo, el pueblo le pide a Perucho la letra de esa música que todos conocían y comienzan a cantarla al unísono.
El 11 De Agosto de 1870 ya enfermo de tifus cae prisionero por las tropas españolas, es acusado de infidelidad a la patria española y seis días después es fusilado junto a Ignacio Tamayo y Rodrigo, en sus últimos momentos se mantuvo entero y sus ultimas palabras frente al batallón de fusilamiento fueron: ¡ Morir por la patria es vivir¡
Plaza del Himno (Bayamo), el 20 de octubre de 1868 se interpreto por primera vez el Himno Cubano.